Mediación en el Deporte: ¿Algo Imposible?

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Hoy en día el deporte se ha convertido en algo fundamental en nuestras vidas. Ya desde muy pequeños pertenecemos a equipos deportivos, acudimos a entrenamientos, convivimos con compañeros de equipo, entrenadores, competimos,…

Como en toda relación humana surgen, entonces, los conflictos. Es algo que debemos entender como normal, como implícito a cualquier convivencia. Lo que tenemos que aprender es que la reacción ante ellos debe ser buscar cómo solucionarlos, cómo dotar a las personas de las herramientas y conocimientos necesarios para, primero resolverlos, y en segundo lugar, ya pensando en el futuro, llegar a evitarlos.

Centrándonos en el marco del deporte, los conflictos pueden surgir no sólo entre clubs rivales, en una competición, liga, campeonato,… sino entre los distintos miembros que pertenecen a un club deportivo, que acuden a un entrenamiento, compañeros de equipo, deportista – entrenador, padres que acuden con sus hijos,…

Aquí es donde asoma la mediación, cuyas características propias la destacan como la mejor herramienta para la resolución de los conflictos. La mediación es un proceso de gestión del conflicto en el que las partes enfrentadas acuden, de forma voluntaria, a una tercera persona imparcial, quien les ayuda a que ellas mismas busquen la mejor solución a su problema. Su práctica conlleva unos valores y procedimientos que educan en la paz. Lo que se pretende es dotar de unas buenas herramientas e instrumentos a entrenadores, deportistas, … para que con su aplicación se eviten situaciones de conflicto.

Para que esta fórmula funcione se necesita la implicación de todos los que componen el club deportivo, de todos los que de un modo u otro son partícipes en él, … por ello se trata de un proyecto del club. Un proyecto a medio, largo plazo para la implantación de un servicio de mediación, que ayude a resolver los conflictos actuales, que forme como mediadores a quienes se sientan motivados para ello, que suponga el aprendizaje de cómo evitar problemas en el futuro.

Ser mediador, como todo, requiere formación, constancia, práctica. Mediadores somos los terceros imparciales que conducimos el proceso de mediación y ayudamos a las partes a gestionar el conflicto, dentro del clima de respeto y buena fe. Nos mantenemos al margen de opiniones, posturas, puntos de vista, … Y es fundamental destacar que no podemos proponer soluciones.

Quizá uno de los aprendizajes más difíciles para se nos presentan como mediadores son las siguientes características, cuyo manejo es determinante en el éxito de la mediación: autocontrol; gestión de las emociones (propias y de los implicados en el conflicto); crear empatía con las partes; ser un buen observador (lenguaje verbal y no verbal); ser un buen comunicador, mantener el tono, la tranquilidad; tener capacidad de síntesis y adaptación rápida a nuevas situaciones; capacidad de convicción, imaginación, y capacidad de improvisación.

Todo lo explicado hasta ahora no tendría sustento sin unas técnicas que constituyen la base del desarrollo de todo el procedimiento de mediación. Ocuparía un estudio aparte profundizar y desarrollar cada una de ellas.

En próximos artículos explicaremos cómo implantar un servicio de mediación, pasos a seguir, quienes lo conformarían, técnicas del procedimiento, herramientas, …

Lucía López
Abogada y Mediadora de PsiMed;
colaboradora de A.D. Judo Ferrolterra.

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